La oscura trastienda del Consulado General de España en Lima

Desde hace años el Consulado General de España en Lima viene siendo objeto de numerosas críticas por su trato no sólo a los peruanos que se acercan a sus instalaciones para tramitar cualquier tipo de visado, sino también por el trato que se dispensa a los propios españoles que allí se acercan.

Críticas constantes

Los testigos que han sufrido en carne propia diferentes episodios de maltrato en el Consulado General de España en Lima relatan desde hace años insultos, empujones, desprecios, desgana por parte de los funcionarios que atienden al público y, desde luego, una aplicación muy particular y arbitrario del ordenamiento jurídico español y comunitario europeo, con decisiones por parte de funcionarios que carecen de la cualificación profesional necesaria que más se acercan a la prevaricación, por no decir que se sumergen en ella directamente.

Ya en 2008 la actual Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, denunció públicamente la corrupción existente en el seno del Consulado General de España en Lima y el sospechoso silencio de los medios de comunicación al respecto; una oscura trastienda que parecía encerrar un complejo juego de sucios intereses que, efectivamente, puso al descubierto la cadena norteamericana MSNBC ese mismo año en un reportaje en el que destapaba una trama de funcionarios del Consulado que traficaba con pasaportes auténticos en blanco que, una vez rellenados con datos falsos, eran virtualmente indetectables en ninguna frontera del Mundo.

Y es que tuvo que ser una cadena norteamericana la que destapara aquel escándalo, ante el ya mencionado silencio de los medios de comunicación locales y españoles, un escándalo que ponía de manifiesto la oscura trastienda del Consulado General de España en Lima y que Susana Villarán denunciaba de esta forma públicamente.

Las entrañas del Consulado de España en Lima

Sin embargo, pocas cosas parece que han cambiado en estos cuatro años. Efectivamente, a pesar de que las cartas de invitación se han de tramitar ahora por el invitante a través de la Policía Nacional Española (donde han de acreditarse fehacientemente ingresos, recursos y propiedades para que la propia Policía Nacional expida la carta de invitación tras el pago de una elevada tasa que ronda los 70€, comprometiéndose el invitante a responder de las responsabilidades penales que conllevaría el no retorno del invitado) el Consulado hace caso omiso al trabajo realizado por la Policía Nacional española y deniega sistemáticamente los visados solicitados y que cumplen con todos los requisitos para poder viajar a España. De hecho, nosotros mismos hemos sido testigos de un claro ejemplo de prevaricación por parte del Consulado General de España en Lima que ha denegado un visado de turista a pesar de cumplirse todos y cada uno de los requisitos exigidos para poder ser concedido, aportándose todas las garantías para el retorno y contando el invitado con los recursos necesarios para su mantenimiento durante su estancia en España. Un caso más que se suma al constante desprecio a la dignidad humana que el Consulado General de España en Lima tiene a gala desde hace años.

Algo muy oscuro se esconde en las entrañas del Consulado General de España en Lima, que se destila y vislumbra en la forma de actuar de sus funcionarios, en la arbitrariedad de unas decisiones que en escasas ocasiones se ajustan a Derecho y que más bien entran en el terreno de la prevaricación. Algo que durante años ha ido minando la imagen de España en Perú y que en muy buena medida explica el creciente odio que comienza a haber en aquel país hacia todo lo que suene a español. Hay que imaginar la sensación que se le queda a quien, esforzándose por reunir todos los documentos que son exigidos por el Consulado y pagando las altísimas tasas que se exigen para el trámite, finalmente ve rechazada su solicitud de visado sin causa alguna para ello, tan sólo porque el funcionario inepto que ha tramitado su expediente no ha sabido cumplir con su trabajo, el cual, por lo demás, pagamos entre todos.

En cualquier caso, sería indispensable que el Ministerio de Asuntos Exteriores español investigase estas situaciones que ya se prolongan bastantes años en el tiempo, con diferentes cónsules generales que han ido pasando por el cargo y sin que la situación tenga visos de mejorar. Continúan los maltratos en la atención al público, las arbitrariedades a la hora de conceder o denegar visados y, desde luego, la imagen de España continúa deteriorándose cada vez más en un escenario en el que, al paso que vamos, tal vez seamos nosotros en un futuro quienes tengamos que solicitar visados para viajar como nuevos pobres que somos; en tal situación, desde luego, no nos gustaría recibir la atención que hoy por hoy dispensa el Consulado General de España en Lima.

Los sueños rotos de Spanair

Érase una vez Spanair

Todo comenzó en el año 2006, en plena bonanza económica en España, cuando tan sólo los políticos que ocupaban el poder en las diferentes administraciones públicas negaban a toda costa la posibilidad de que en unos años podíamos enfrentarnos a una de las crisis económicas más terribles de la historia de España.

Por el contrario, las empresas más serias, haciendo caso de los augurios pesimistas de los economistas y expertos financieros más serios, comenzaban a replegar posiciones y recortar el gasto para hacer frente a la que se nos venía encima. Tal fue el caso de IBERIA, la compañía presidida por aquel entonces por Fernando Conte, quien anunció la reducción de sus operaciones en el Aeropuerto de El Prat por la falta de rentabilidad de dicho aeropuerto, una medida lógica desde el punto de vista económico, pero toda una afrenta en el político.

Efectivamente, el anuncio de Conte era lo más acertado para la compañía IBERIA, pero no así para los políticos de turno de Cataluña, quienes vieron en tal anuncio poco más o menos que una nueva afrenta de Madrid para con Barcelona, viendo tras esa decisión una oscura estrategia para beneficiar a Barajas frente a El Prat, algo especialmente atractivo en el imaginario nacionalista.

Partiendo de esas claves, el nacionalismo catalán se puso en marcha para convertir el Aeropuerto de El Prat en uno de los más importantes de Europa, intentando así hacer la contra, una vez más a Madrid. Para ello, qué mejor que contar con una compañía “de bandera”, emblema nacional de Cataluña en los aires, que la pusiera a la par del resto de naciones soberanas; un paso más hacia una soñada nación con distintivos propios; un sueño que debía alcanzarse costara lo que costara.

De esta forma, el entonces Presidente de la Generalidad de Cataluña, José Montilla, se aprestó a reunir los informes económicos de viabilidad del proyecto apuntalados por economistas ideológicamente afines, quienes defendían la viabilidad del proyecto, eso sí, con la inestimable inyección de dinero público que, como alguien dijo, “no es de nadie”. Así, no importando los costes para alcanzar su sueño, el nacionalismo catalán sempiterno en el poder se lanzó en pos de su ideal, cruzándose en 2008 por el camino del proyecto la moribunda Spanair, la compañía aérea sobre la que se cernía el desastre económico tras el fatídico accidente del 20 de agosto de 2008, accidente que precipitó el abandono de la compañía por parte de su máximo inversor, el “Grupo SAS“, lo cual fue aprovechado por el Gobierno Catalán para ocupar su lugar y comprar su participación, movilizando para ello a empresarios catalanes de renombre, empresarios, curiosamente, bastante alejados del negocio aeronáutico, como era el caso, por ejemplo, de Joan Gaspart, mientras que el sector aéreo veía con muy malos ojos la aventura en un año en el que, precisamente, comenzaban a verse las orejas al lobo de la crisis económica, algo a lo que preferían no atender los políticos.

Una aventura alejada de la realidad

Comenzó así una aventura económica, pensando que El Prat podría competir con los grandes “hubs” europeos como Heathrow, París, Frankfurt o Madrid, eludiendo el hecho de que, tal vez, el aeropuerto barcelonés debiera buscar un modelo intermedio más ajustado con su tráfico y tamaño y, seguramente, más rentable económicamente. Sin embargo, a pesar del fracaso anunciado, la Generalidad Catalana comenzó a inyectar miles de millones de euros a una compañía que, siguiendo la lógica del mercado, debiera haber sido absorbida por otra más grande, salvando así buena parte de sus puestos de trabajo, inyección de dinero público que continuó el gobierno convergente de Artur Mas, con el objetivo de lograr ese sueño utópico de desbancar a Barajas en el plano internacional y, por supuesto, de contar con una compañía de bandera propia para Cataluña.

Sin embargo, la crisis económica por un lado, y el acecho de la Comisión Europea de la Competencia por el otro, que no veía con muy buenos ojos el río de dinero público que se estaba inyectando a la compañía aérea, hizo que la Generalidad de Cataluña intentara salvar el proyecto buscando un inversor extranjero que mantuviera la identidad “nacional” de la compañía catalana, inversor que era “Qatar Airways” (resulta curioso por lo demás que a los nacionalistas catalanes les haya dado últimamente por todo lo catarí), iniciándose de esta forma una serie de negociaciones para que la compañía árabe se uniera al proyecto nacionalista salvándolo. Sin embargo, la compañía catarí, que no veía nada claro el proyecto ni la viabilidad de la compañía, decidió retirarse de las negociaciones, lo que precipitó los acontecimientos por todos conocidos: la suspensión de las actividades de la aerolínea catalana la noche del pasado viernes día 27 y el posterior concurso de acreedores y disolución de la compañía, con cerca de 5.000 trabajadores (incluyendo empleos directos e indirectos) que se quedarán sin trabajo, por no hablar de los daños y perjuicios para los miles y miles de viajeros afectados por la situación.

Sin embargo, y a pesar de lo sucedido, los políticos nacionalistas no se detienen en su afán por convertir a Barcelona en uno de los “hubs” del tráfico intercontinental. En tal sentido, y después del desastre causado por ellos mismos, el Presidente de la Generalidad Artur Mas afirma que “continúa siendo necesario para posicionar Cataluña a nivel internacional”, así como que “el proyecto tenía sentido, pero el instrumento concreto que era Spanair no ha funcionado“. Queda así al descubierto lo que la compañía Spanair, sus trabajadores y familias eran para los políticos catalanes: un mero instrumento. El proyecto continúa en su mente, sólo que ahora mismo está paralizado, pero seguro que en un futuro volverá a ponerse en marcha si se les permite, un proyecto en el que no dudarán en invertir miles de millones de dinero público a costa de lo que sea, llevándose por delante si es necesario el futuro de miles de familias hasta que algún día cuaje esa ensoñación de la megalomanía nacionalista.

Si doloroso es el espectáculo de cientos de miles de pasajeros tirados en los aeropuertos, un espectáculo al que, lamentablemente, nos estamos acostumbrando en los últimos años, se acrecienta ese dolor cuando vemos las imágenes de los empleados de tierra de la compañía que saben que se van a quedar sin trabajo y que tienen que, literalmente, “romperse la cara” con los viajeros que se han quedado en tierra. Imaginemos por un segundo las ganas que tendríamos nosotros de seguir en esa posición si nos ocurriera lo que a los empleados de Spanair; de hecho, algunos viajeros tuvieron que consolar en el Aeropuerto de El Prat a algunas empleadas que rompieron a llorar cuando se enteraron de la noticia. Escenas de dolor de las que el Gobierno catalán es el único responsable al embarcar a toda una compañía y a su personal en una aventura que, desde un principio, como todos los expertos anunciaban, estaba condenada a este final.

Por lo que respecta a los viajeros afectados, éstos deben dirigirse a la propia compañía aérea llamando al teléfono gratuito 900 13 14 15. Si no recibieran respuesta, tendrían que presentar una reclamación en la “Agencia de Seguridad Aérea” (AESA), a través del teléfono 91 396 82 10 ó bien a través de su página web en www.seguridadaerea.es. Asimismo, pueden acudir a los organismos competentes en consumo de las Comunidades Autónomas, a las “Oficinas Municipales de Información al Consumidor” (OMIC) y a las asociaciones de consumidores. En todo caso, han de guardarse todos los documentos relacionados con el viaje contratado para ulteriores reclamaciones.

La asociación de consumidores “Facua” recuerda a los afectados que la cancelación de los vuelos o el retraso de más de tres horas en la llegada al destino ante posibles reubicaciones en aviones de otra compañía implica el derecho de los pasajeros a asistencia, con comida y bebida durante la espera, más el alojamiento en hoteles si resulta necesario. Asimismo, deben ser compensados con entre 125 y 600 euros, en función del tipo de vuelo. Se puede encontrar más información al respecto en nuestra sección dedicada a los derechos de los pasajeros.

Por lo demás, con Vueling, Iberia y Air Europa se ha pactado que los pasajeros con destino Península o Islas Baleares deberán abonar 60 euros para volar, 90 euros en el caso de las canarias y 100 para vuelos internacionales, teniendo en cuenta que Spanair se ha comprometido a devolver el importe del billete original.

Por su parte, Easyjet y Ryanair han anunciado el lanzamiento de “tarifas de rescate” para captar a los viajeros afectados. La primera ha anunciado que lanza una tarifa de 50 euros por trayecto desde este viernes hasta el próximo 3 de febrero para los viajeros que tenían billete reservado con Spanair para la ruta que unía Barcelona con Berlín o Madrid con Bilbao. En la misma línea, la aerolínea de bajo coste irlandesa también ha informado del lanzamiento de una tarifa de 49 euros a siete destinos desde El Prat sólo aplicable a los clientes de la aerolínea catalana.

Cronología de acontecimientos

Fundada en diciembre de 1986, la aerolínea empezó a realizar operaciones de vuelo chárter internacionales a finales de marzo de 1988, cuando transportó a turistas a España desde más de 100 aeropuertos europeos.

En febrero de 1994 inició su operación de vuelos regulares nacionales y estableció al mismo tiempo el servicio de asistencia en tierra. Tres años más tarde, en 1997, empezó a operar en los mercados intercontinentales, inaugurando el trayecto Madrid-Washington-Dulles. Posteriormente se potenciaron las rutas desde Madrid a Sao Paulo, Rio de Janeiro, Buenos Aires y La Habana.

En marzo de 2002, Spanair entró en el “Grupo SAS“ y en 2003 la compañía se convirtió en miembro de pleno derecho de la red “Star Alliance”, la alianza de compañías aéreas más grande del mundo.

La incorporación del capital público catalán en la compañía tiene lugar el 31 de enero de 2009, cuando “Iniciatives Empresarials Aeronàutiques (IEASA), que aglutina a Generalitad, Ayuntamiento de Barcelona, “Fira de Barcelona” y otros pequeños empresarios, adquiere el 80,1% de Spanair, mientras que SAS pasa a ser socio industrial con un 19,9%. En la actualidad, IEASA cuenta con cerca del 85% de em>Spanair, mientras que SAS tiene un 11% y los trabajadores un 3,5% de las acciones.

La crisis ha golpeado con fuerza a esta compañía, que centra su actividad precisamente en las rutas con menores demandas y que ha tenido que hacer frente a la subida del precio del combustible y a una falta de liquidez casi estructural. Una política de empresa marcada por la estrategia de las instituciones públicas catalanas condenada a un fracaso que hoy se confirma y que todos anunciaban desde el principio. Mejor hubiera sido que la Administración catalana nunca hubiese entrado en la compañía y que hubiese sido el mercado el que hubiese permitido su supervivencia con nuevas estrategias y otro tipo de socios más experimentados en el mundo de la aeronáutica; quizás, la sangría de ilusiones y sueños rotos de los miles de empleados de la compañía y de sus familias no se hubiera producido; en todo caso, otra muesca en el revólver del nacionalismo catalán.

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El uso de las nuevas tecnologías

Los profesores no pueden evitar la tendencia creciente de las nuevas tecnologías en el aula. Por ejemplo, cada vez se compran más tablets para el empleo en el aula. Las ventas de tablets destinadas al sector de educación se han duplicado con respecto el año pasado. Con el paso del tiempo el uso de las Tablet en educación va a penetrar cada vez más en las aulas.

Estos son los 11 consejos para aplicar las nuevas tecnologías en el aula que puedo recomendar de mi experiencia docente:

Hay estudios reconocidos que demuestran que el uso de Tablets ayuda al desarrollo de la inteligencia y a mejorar la memoria respecto a los sistemas clásicos, ya que implica a más sentidos en el aprendizaje al ser más interactiva y rica en recursos: fotos, sonidos, imágenes.

Recursos ilimitados: desde consultar Wikipedia, hasta las distintas Universidades, blogs y temarios especializados.

Entorno de aprendizaje amistoso: repasar las sílabas, realizar análisis sintácticos, corregir la ortografía se realizan de una forma más cómoda en la Tablet que con los métodos clásicos.

Chequea antes el temario en la Tablet, antes de pasárselo a los alumnos. No todo el material es apto para ser enseñado a través de tablets. Haz alguna prueba uno mismo o en un entorno reducido.

Todas las tablets no son iguales. Cada Tablet tiene distintas prestaciones de hardware, sistemas operativos y aplicaciones disponibles, según su Marketplace. Antes de proceder a su compra conviene realizar un estudio para saber con quien casarse.

Nunca cierres tu plan de estudios. Probablemente durante el curso, el grupo encontrará mejores recursos que los encontrados por ti al principio. El tener el plan abierto provoca que los alumnos se sientan partícipes del programa y tengan ganas de investigar y ser creativos aportando nuevo valor al temario o aportando nuevas perspectivas.

Define límites a los alumnos. Mediante la Tablet pueden dispersarse, perder el foco, consultar un momento su correo o Facebook y de repente llevar una hora.

Los estudiantes pueden organizarse su material de formas muy distintas a las clásicas, pueden almacenar material común en la nune mediante dropbox o herramientas de trabajo en equipo, donde compartir apuntes o referencias. Así como gestores documentales, recolectores de notas como Evernote.

Las tablets también permiten colaboración e interactividad fuera de tus ámbitos habituales. Pueden compartir e interactuar con gente de otros países y culturas, compartir conocimiento, anécdotas y soluciones.

Hay que minimizar el uso del libro físico, consume papel (recursos naturales) y tiene grandes limitaciones. Hay que educar a los alumnos a que lean de la

Tablet o ebook, todavía hay gente que prefiere leer en papel pero es cuestión de costumbres, en algún momento hay que empezar.

Dibuja y escribe como siempre. Estas actividades son algunas de las excepciones al uso de la Tablet. No hay que descuidar el uso de las pinturas y el lápiz para seguir dibujando, escribiendo y plasmar nuestra creatividad.

Estos son únicamente consejos orientativos de un profesor preocupado por la enseñanza de sus alumnos.

Griezmann reafirma su compromiso con el Atlético y aboga por la llegada de Cavani o Lacazette …

TRANSFERENCIAS – Invitado a un famoso show de radio español el miércoles por la noche, Antoine Griezmann repitió su intención de permanecer en el Atlético de Madrid la próxima temporada mientras desliza los nombres de dos jugadores que le gustaría ver en el equipo: Alexandre Lacazette y Edinson Cavani.

“Para conciliar el sueño, mi hija necesita escuchar el himno del Atlético de Madrid.” Así es como Antoine Griezmann comenzó su discurso transmitido por la Cadena SER, en la famosa emisión nocturna El Larguero, en la noche del miércoles. Completando su tercera temporada en el Atlético, el delantero francés ha confirmado sentirse “muy bien” en el club de Madrid.

Griezmann a una extensión?

El delantero francés ha dado a entender que una extensión y un aumento salarial han sido las razones por su permanencia en el club: “¿Es malo quedarme mucho tiempo en el Atlético? No, porque me siento muy bien aquí. Ahora, Miguel Ángel Gil (líder Atlético) debe cumplir con mi representante y ver lo que podemos hacer”, también mencionó “me siento muy bien con el Cholo (apodo Diego Simeone), muy bien con mis compañeros de equipo; así me quedo en el Atlético porque estoy feliz aquí”.

La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios

Este año se celebra el aniversario número 200 de la aprobación por las Cortes de Cádiz de la Constitución de 1812, un hito liberal que pudiera haber cambiado la historia de España de los dos últimos siglos.

La Constitución española de 1812

Efectivamente, la Constitución Española de 1812 (popularmente conocida como “La Pepa” por aprobarse el 19 de marzo de aquel año, el día de San José), además de ser la primera Constitución promulgada en España, fue una de las más liberales de su tiempo al establecer la Soberanía en la Nación (ya no en el Rey), la Monarquía Constitucional, la separación de poderes, la limitación de los del Rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones.


Al mismo tiempo, la Constitución de 1812 suponía todo un hito para el Imperio Español, ya que se aplicaba por igual en todos los territorios de ultramar dominados por España, atribuyendo a todos sus habitantes el título de ciudadanos. Así, su artículo primero manifestaba claramente que: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”. Tal vez, si esta Constitución hubiera tenido éxito, España seguriía conservando el lugar que jamás debiera haber perdido en la Historia.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España constituidas en Cádiz de forma extraordinaria el el 19 de marzo de 1812. Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

En los primeros días hubo propuestas americanas encaminadas a abolir el entramado colonial y poner las bases de un mercado nacional con dimensiones hispánicas que abarcaran también a los territorios de América, con reducción de aranceles a los productos americanos, apertura de más puertos coloniales para el comercio, etc. Un proyecto, anterior en un siglo a la “Commonwealth” de Gran Bretaña. Ello ponía de manifiesto que, realmente, en las colonias americanas no existía un sentimiento independentista con respecto a España, sino más bien un deseo de mayor libertad política y económica en un marco liberal, lo cual quedó plasmado en el texto constitucional y, de hecho, la Constitución fue jurada por los territorios americanos con el respaldo de la burguesía criolla americana.

No obstante, articular una verdadera unidad política y económica entre la Península y los territorios de ultramar tenía sus complicaciones y conllevó numerosas discusiones que condujeron a que los territorios antiguamente coloniales pasaran a convertirse en provincias representadas en las Cortes Generales españolas, articulándose también esa representación por medio de las Diputaciones Provinciales y los Municipios; un sistema en el que se plasmaban las diferencias entre los liberales de ultramar (que buscaban un modelo más autonomista, cercano al federal) y los liberales peninsulares, que preferían un modelo más centralista y dependiente de Madrid, a imagen y semejanza del modelo francés. En todo caso, el tema autonómico quedaba aparcado en pos de una Constitución que proclamaba el concepto de “Nación” por primera vez para todos los territorios, residiendo la Soberanía en aquélla y no en el Monarca.

Sin embargo, la vida de la Constitución de 1812 fue breve, derogándose en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, teniendo después algunos períodos de vigencia (en 1820 y 1836). No obstante, a pesar de la corta vida de la Constitución de Cádiz, su influencia fue decisiva en el posterior constitucionalismo americano tras la independencia de los diferentes territorios de las antiguas colonias.

Y es que en el devenir histórico posterior de España y sus colonias fue decisiva la figura del Rey Fernando VII.Efectivamente, quizás no ha habido en la Historia de España personaje más nefasto que aquel monarca que tanto daño hizo a nuestro país y nuestros hermanos de Iberoamérica.

Desconfianza por la independencia

Efectivamente, si la burguesía criolla no apostaba en un principio por la independencia de las antiguas colonias, y sí por una España unificada bajo el concepto de “Nación”, respetando siempre las peculiaridades económicas y políticas de los territorios de ultramar, lo cierto es que el papel de Fernando VII precipitó la decisión de aquella burguesía, lo que condujo a la descolonización que comenzara a partir de 1820, como consecuencia del absolutismo que estableció el Rey Borbón tras su vuelta al final de la Guerra de la Independencia española contra los franceses. El Rey absoluto que se autoproclamara como “El Deseado” comenzó por traicionar a su padre, el Rey, y ya no paró. Traicionó a su dinastía, traicionó a sus posibles hijos, traicionó a la historia pasada, traicionó a la futura, traicionó a su país, traicionó a la Corona, traicionó a los que, gritando su nombre, murieron frente a los mamelucos y carniceros de Murat. Puso tan barata la nación española este tipo de belfo lánguido que Murat, el carnicero de Madrid, pensó que podría disputársela al propio hermano del Emperador. Así que extremó su eficiencia en la liquidación de españoles vivos, porque, que se sepa, respetó los cementerios. Todo lo demás, lo fusiló. Mató tanto, mató tan cruelmente y tan sin sentido, si es que el crimen lo tiene, que Goya, un afrancesado que se avergonzó de sí por respeto a los muertos suyos, no tuvo más remedio que mostrárnoslo. Y ahí están: ahorcados, empalados, violados, fusilados todos, en nombre del emperador, un tal Bonaparte.

Mientras el utrero con toisón sesteaba en Valengay, los españoles corrientes se mataban en su nombre. No por él, sino por ellos. No por la dignidad del Rey, sino por la suya. Miles y miles murieron diciendo “¡Viva Fernando!”. Él, mientras tanto, pensaba cómo podría someter a un pueblo que daba tanta guerra.

Nada apreció el detalle este barbián. En cuanto los españoles, con la pomposa ayuda de Wellington, echaron de Españaal primer ejército del mundo, que puso más de doscientos mil hombres (ojo, doscientos mil, y no pudo con aquella España), volvió Fernandito por sus fueros, que eran la negación de los fueros, nombre antiguo para significar derechos y libertades. A los que habían edificado la Constitución, imagen legal de España, los mató, los desterró o los enterró, A los miles de guerrilleros que se habían jugado el pellejo en su nombre, pero por España, trató de convencerlos de que eran sinónimos. Le fue bien al principio pero, a los pocos años de tiranía, el ejército que debía proteger a las Indias decidió que era más urgente proteger a España, y Riego lo puso en un trance que para él no era inédito: perjurar. “Marchemos todos, y Yo el Primero por la senda constitucional”, dijo el Rey. Y en cuanto pudo, apenas tres años, con la ayuda de los franceses, los “cien mil hijos de San Luis” que ni eran tantos ni tan santos, volvió a recrear su bosta, hez que cualquier equino deja tras de sí.

Ante tal panorama absolutista, resultaba claro que las colonias de ultramar no estarían dispuestas a pasar por el aro de aquel régimen atroz que personificaba el Borbón, dando lugar así a un período de guerras de independencia americanas que mermarían decisivamente el poder político de España en el mundo, al tiempo que ponían fin a la posibilidad de que, en un futuro, existira una única Nación, al amparo de la Constitución de 1812, a uno y otro lado del Atlántico llamada España. Un sueño que parecía posible, pero que la necedad y las miserias de Fernando VII frustraron, así como el pasado glorioso de una España que comenzaría a desangrarse por los cuatro costados y que la harían regresar a los tiempos más oscuros de su Historia, tiempos de los que ya sólo saldría con la proclamación en 1978, siglos después, de la vigente Constitución Española.

La celebración del bicentenario de la Constitución de 1812 nos sitúa ante lo que pudo ser y no fue, ante las propias miserias de una España que fue capaz de vencer y expulsar al francés, pero que se rindió con los brazos abiertos al “Rey felón”, a un Fernando VII que traicionó a su pueblo por las miserias del oropel toisonado de una Corona que, a partir de él y por su Gracia, quedaría sólo para reinar sobre el hambre, la miseria y la ignorancia de un pueblo que lo tuvo todo y que, por sus miserias, se perdió en dos siglos de oscuridad en un destino que, de haber triunfado la Constitución de 1812, seguramente hubiese sido otro, más grande y glorioso a ambos lados del Atlántico.

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