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Griezmann reafirma su compromiso con el Atlético y aboga por la llegada de Cavani o Lacazette …

TRANSFERENCIAS – Invitado de un famoso de radio española miércoles por la noche, Antoine Griezmann repitió su intención de permanecer en el Atlético de Madrid la próxima temporada mientras desliza los nombres de dos jugadores que le gustaría ver en colchoneros: Alexandre Lacazette y Edinson Cavani.

“Para conciliar el sueño, mi hija necesita escuchar el himno del Atlético de Madrid.” Así es como Antoine Griezmann comenzó su discurso transmitido por la Cadena SER, en la famosa emisión nocturna El Larguero, en la noche del miércoles al jueves. Completando su tercera temporada en el Atlético, el delantero francés ha confirmado sensación “muy bien” en el club de Madrid, que se anuncia regularmente a Manchester United e incluso al Real Madrid en un futuro próximo.

Griezmann a una extensión?

Sólo se le preguntó acerca de su próxima ventana de transferencia de verano, el delantero francés ha dado a entender que una extensión y un aumento salarial fue en las tuberías, como se reveló hace unos días varios medios españoles: “¿Debo veo que me quede mucho tiempo en el Atlético? Sí, me siento muy bien aquí. Ahora, Miguel Ángel Gil (líder Atlético) debe cumplir con mi representante y ver lo que podemos hacer “dijo a” Grizou ” antes de reafirmar su bienestar en la capital española: “me siento muy bien con el Cholo (apodo Diego Simeone), muy bien con mis compañeros de equipo me quedo en el Atlético porque estoy feliz aquí, a partir de la primera. día de mi presentación “.

 

Su futuro no está ligada a la de Simeone

En cuanto a su entrenador, precisamente Griezmann refutó la idea de que su futuro dependería de la de Argentina: . “Me parece que no va a Simeone, voy a entrar en lo que va año pasado, es cierto yo he llamado, lo que necesitaba saber si iba a quedarse, que quería seguir trabajando con él y aprender de él. es por eso que he llamado antes de extender, pero si vino, no significaría eso también “. Anunciado en el visor del PSG y el Inter , Simeone confirmó todos modos la semana pasada que honraría su último año de contrato con el Atlético.

Feliz en su vida en Madrid y el Atlético Antoine Griezmann también ha expresado su deseo de ganar títulos colectivos, sin haber ganado una Supercopa española con el Atlético por ahora: “Yo quieren ganar títulos, que es lo que quiero es lo que me falta. no hablo de los valores individuales, pero los títulos colectivos. me dan todo en el campo para llegar allí, pero a veces te extraño suerte y debe seguir trabajando “.

Griezmann le encantaría jugar con … Lacazette o Cavani

Se le preguntó sobre el futuro de su ventana de transferencia club de verano, si el levantamiento de la prohibición de reclutamiento por parte de la Corte de Arbitraje del Deporte, Griezmann ha expresado su deseo de ver la tierra un delantero “que trabaja para el equipo y marcar goles ” . Una declaración lejos de ser trivial en un momento en que la prensa española especula sobre una posible salida de verano de su amigo Kevin Gameiro y una llegada de Alexandre Lacazette, Diego Costa y Andrea Belotti.

Griezmann, que conoce muy bien Lacazette, tiene su pequeña opinión sobre el asunto : “No voy a ser objetivo acerca de Lacazette, porque este es mi amigo del equipo U18 Francia Me encantaría jugar con él, le gusta jugar. con sus compañeros de equipo, como Luciano Vietto pero marcar más goles “. A continuación, se le preguntó sobre el mejor número nueve en Europa, Griezmann citó otro nombre bien conocido por los amantes de la Ligue 1 y, a menudo asociada con el Atlético en el pasado: “Me encanta Cavani, que cuenta con nuestro estilo, es uruguaya, que da todo en cada pelota. sería mejor si el Atlético de reclutamiento. veremos qué pasa “.

La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios

Este año se celebra el 200 aniversario de la aprobación por las Cortes de Cádiz de la Constitución de 1812, un hito liberal que pudiera haber cambiado la historia de España de los dos últimos siglos.

La Constitución española de 1812

Efectivamente, la Constitución Española de 1812 (popularmente conocida como “La Pepa” por aprobarse el 19 de marzo de aquel año, el día de San José), además de ser la primera Constitución promulgada en España, fue una de las más liberales de su tiempo al establecer la Soberanía en la Nación (ya no en el Rey), la Monarquía Constitucional, la separación de poderes, la limitación de los del Rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones.


Al mismo tiempo, la Constitución de 1812 suponía todo un hito para el Imperio Español, ya que se aplicaba por igual en todos los territorios de ultramar dominados por España, atribuyendo a todos sus habitantes el título de ciudadanos. Así, su artículo primero manifestaba claramente que: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”. Tal vez, si esta Constitución hubiera tenido éxito, España seguriía conservando el lugar que jamás debiera haber perdido en la Historia.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España constituidas en Cádiz de forma extraordinaria el el 19 de marzo de 1812. Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

En los primeros días hubo propuestas americanas encaminadas a abolir el entramado colonial y poner las bases de un mercado nacional con dimensiones hispánicas que abarcaran también a los territorios de América, con reducción de aranceles a los productos americanos, apertura de más puertos coloniales para el comercio, etc. Un proyecto, anterior en un siglo a la “Commonwealth” de Gran Bretaña. Ello ponía de manifiesto que, realmente, en las colonias americanas no existía un sentimiento independentista con respecto a España, sino más bien un deseo de mayor libertad política y económica en un marco liberal, lo cual quedó plasmado en el texto constitucional y, de hecho, la Constitución fue jurada por los territorios americanos con el respaldo de la burguesía criolla americana.

No obstante, articular una verdadera unidad política y económica entre la Península y los territorios de ultramar tenía sus complicaciones y conllevó numerosas discusiones que condujeron a que los territorios antiguamente coloniales pasaran a convertirse en provincias representadas en las Cortes Generales españolas, articulándose también esa representación por medio de las Diputaciones Provinciales y los Municipios; un sistema en el que se plasmaban las diferencias entre los liberales de ultramar (que buscaban un modelo más autonomista, cercano al federal) y los liberales peninsulares, que preferían un modelo más centralista y dependiente de Madrid, a imagen y semejanza del modelo francés. En todo caso, el tema autonómico quedaba aparcado en pos de una Constitución que proclamaba el concepto de “Nación” por primera vez para todos los territorios, residiendo la Soberanía en aquélla y no en el Monarca.

Sin embargo, la vida de la Constitución de 1812 fue breve, derogándose en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, teniendo después algunos períodos de vigencia (en 1820 y 1836). No obstante, a pesar de la corta vida de la Constitución de Cádiz, su influencia fue decisiva en el posterior constitucionalismo americano tras la independencia de los diferentes territorios de las antiguas colonias.

Y es que en el devenir histórico posterior de España y sus colonias fue decisiva la figura del Rey Fernando VII.Efectivamente, quizás no ha habido en la Historia de España personaje más nefasto que aquel monarca que tanto daño hizo a nuestro país y nuestros hermanos de Iberoamérica.

Desconfianza por la independencia

Efectivamente, si la burguesía criolla no apostaba en un principio por la independencia de las antiguas colonias, y sí por una España unificada bajo el concepto de “Nación”, respetando siempre las peculiaridades económicas y políticas de los territorios de ultramar, lo cierto es que el papel de Fernando VII precipitó la decisión de aquella burguesía, lo que condujo a la descolonización que comenzara a partir de 1820, como consecuencia del absolutismo que estableció el Rey Borbón tras su vuelta al final de la Guerra de la Independencia española contra los franceses. El Rey absoluto que se autoproclamara como “El Deseado” comenzó por traicionar a su padre, el Rey, y ya no paró. Traicionó a su dinastía, traicionó a sus posibles hijos, traicionó a la historia pasada, traicionó a la futura, traicionó a su país, traicionó a la Corona, traicionó a los que, gritando su nombre, murieron frente a los mamelucos y carniceros de Murat. Puso tan barata la nación española este tipo de belfo lánguido que Murat, el carnicero de Madrid, pensó que podría disputársela al propio hermano del Emperador. Así que extremó su eficiencia en la liquidación de españoles vivos, porque, que se sepa, respetó los cementerios. Todo lo demás, lo fusiló. Mató tanto, mató tan cruelmente y tan sin sentido, si es que el crimen lo tiene, que Goya, un afrancesado que se avergonzó de sí por respeto a los muertos suyos, no tuvo más remedio que mostrárnoslo. Y ahí están: ahorcados, empalados, violados, fusilados todos, en nombre del emperador, un tal Bonaparte.

Mientras el utrero con toisón sesteaba en Valengay, los españoles corrientes se mataban en su nombre. No por él, sino por ellos. No por la dignidad del Rey, sino por la suya. Miles y miles murieron diciendo “¡Viva Fernando!”. Él, mientras tanto, pensaba cómo podría someter a un pueblo que daba tanta guerra.

Nada apreció el detalle este barbián. En cuanto los españoles, con la pomposa ayuda de Wellington, echaron de Españaal primer ejército del mundo, que puso más de doscientos mil hombres (ojo, doscientos mil, y no pudo con aquella España), volvió Fernandito por sus fueros, que eran la negación de los fueros, nombre antiguo para significar derechos y libertades. A los que habían edificado la Constitución, imagen legal de España, los mató, los desterró o los enterró, A los miles de guerrilleros que se habían jugado el pellejo en su nombre, pero por España, trató de convencerlos de que eran sinónimos. Le fue bien al principio pero, a los pocos años de tiranía, el ejército que debía proteger a las Indias decidió que era más urgente proteger a España, y Riego lo puso en un trance que para él no era inédito: perjurar. “Marchemos todos, y Yo el Primero por la senda constitucional”, dijo el Rey. Y en cuanto pudo, apenas tres años, con la ayuda de los franceses, los “cien mil hijos de San Luis” que ni eran tantos ni tan santos, volvió a recrear su bosta, hez que cualquier equino deja tras de sí.

Ante tal panorama absolutista, resultaba claro que las colonias de ultramar no estarían dispuestas a pasar por el aro de aquel régimen atroz que personificaba el Borbón, dando lugar así a un período de guerras de independencia americanas que mermarían decisivamente el poder político de España en el mundo, al tiempo que ponían fin a la posibilidad de que, en un futuro, existira una única Nación, al amparo de la Constitución de 1812, a uno y otro lado del Atlántico llamada España. Un sueño que parecía posible, pero que la necedad y las miserias de Fernando VII frustraron, así como el pasado glorioso de una España que comenzaría a desangrarse por los cuatro costados y que la harían regresar a los tiempos más oscuros de su Historia, tiempos de los que ya sólo saldría con la proclamación en 1978, siglos después, de la vigente Constitución Española.

La celebración del bicentenario de la Constitución de 1812 nos sitúa ante lo que pudo ser y no fue, ante las propias miserias de una España que fue capaz de vencer y expulsar al francés, pero que se rindió con los brazos abiertos al “Rey felón”, a un Fernando VII que traicionó a su pueblo por las miserias del oropel toisonado de una Corona que, a partir de él y por su Gracia, quedaría sólo para reinar sobre el hambre, la miseria y la ignorancia de un pueblo que lo tuvo todo y que, por sus miserias, se perdió en dos siglos de oscuridad en un destino que, de haber triunfado la Constitución de 1812, seguramente hubiese sido otro, más grande y glorioso a ambos lados del Atlántico.

La oscura trastienda del Consulado General de España en Lima

Desde hace años el Consulado General de España en Lima viene siendo objeto de numerosas críticas por su trato no sólo a los peruanos que se acercan a sus instalaciones para tramitar cualquier tipo de visado, sino también por el trato que se dispensa a los propios españoles que allí se acercan.

Críticas constantes

Los testigos que han sufrido en carnes propias diferentes episodios de maltrato en el Consulado General de España en Lima relatan desde hace años insultos, empujones, desprecios, desgana por parte de los funcionarios que atienden al público y, desde luego, una aplicación muy particular y arbitrario del ordenamiento jurídico español y comunitario europeo, con decisiones por parte de funcionarios que carecen de la cualificación profesional necesaria que más se acercan a la prevaricación, por no decir que se sumergen en ella directamente.

Ya en 2008 la actual Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, denunciópúblicamente la corrupción existente en el seno del Consulado General de España en Lima y el sospechoso silencio de los medios de comunicación al respecto; una oscura trastienda que parecía encerrar un complejo juego de sucios intereses que, efectivamente, puso al descubierto la cadena norteamericana MSNBC ese mismo año en un reportaje en el que destapaba una trama de funcionarios del Consulado que traficaba con pasaportes auténticos en blanco que, una vez rellenados con datos falsos, eran virtualmente indetectables en ninguna frontera del Mundo.

Y es que tuvo que ser una cadena norteamericana la que destapara aquel escándalo, ante el ya mencionado silencio de los medios de comunicación locales y españoles, un escándalo que ponía de manifiesto la oscura trastienda del Consulado General de España en Lima y que Susana Villarán denunciaba de esta forma públicamente.

Las entrañas del Consulado de España en Lima

Sin embargo, pocas cosas parece que han cambiado en estos cuatro años. Efectivamente, a pesar de que las cartas de invitación se han de tramitar ahora por el invitante a través de la Policía Nacional Española (donde han de acreditarse fehacientemente ingresos, recursos y propiedades para que la propia Policía Nacional expida la carta de invitación tras el pago de una elevada tasa que ronda los 70€, comprometiéndose el invitante a responder de las responsabilidades penales que conllevaría el no retorno del invitado) el Consulado hace caso omiso al trabajo realizado por la Policía Nacional española y deniega sistemáticamente los visados solicitados y que cumplen con todos los requisitos para poder viajar a España. De hecho, nosotros mismos hemos sido testigos de un claro ejemplo de prevaricación por parte del Consulado General de España en Lima que ha denegado un visado de turista a pesar de cumplirse todos y cada uno de los requisitos exigidos para poder ser concedido, aportándose todas las garantías para el retorno y contando el invitado con los recursos necesarios para su mantenimiento durante su estancia en España. Un caso más que se suma al constante desprecio a la dignidad humana que el Consulado General de España en Lima tiene a gala desde hace años.

Algo muy oscuro se esconde en las entrañas del Consulado General de España en Lima, que se destila y vislumbra en la forma de actuar de sus funcionarios, en la arbitrariedad de unas decisiones que en escasas ocasiones se ajustan a Derecho y que más bien entran en el terreno de la prevaricación. Algo que durante años ha ido minando la imagen de España en Perú y que en muy buena medida explica el creciente odio que comienza a haber en aquel país hacia todo lo que suene a español. Hay que imaginar la sensación que se le queda a quien, esforzándose por reunir todos los documentos que son exigidos por el Consulado y pagando las altísimas tasas que se exigen para el trámite, finalmente ve rechazada su solicitud de visado sin causa alguna para ello, tan sólo porque el funcionario inepto que ha tramitado su expediente no ha sabido cumplir con su trabajo, el cual, por lo demás, pagamos entre todos.

En cualquier caso, sería indispensable que el Ministerio de Asuntos Exteriores español investigase estas situaciones que ya se prolongan bastantes años en el tiempo, con diferentes cónsules generales que han ido pasando por el cargo y sin que la situación tenga visos de mejorar. Continúan los maltratos en la atención al público, las arbitrariedades a la hora de conceder o denegar visados y, desde luego, la imagen de España continúa deteriorándose cada vez más en un escenario en el que, al pas o que vamos, tal vez seamos nosotros en un futuro quienes tengamos que solicitar visados para viajar como nuevos pobres que somos; en tal situación, desde luego, no nos gustaría recibir la atención que hoy por hoy dispensa el Consulado General de España en Lima.

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